viernes, 30 de diciembre de 2011

NACIMIENTO DEL VERBO

Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

San Máximo de Turín

San Máximo de Turín (?-v. 420), obispo 
CC Sermón 62, 261s; PL 57, 537 



"Enciendo una lámpara para mi Ungido" (Salmo 131,17)

        Mientras todo el mundo se sentía abrumado por las tinieblas del diablo y la oscuridad del pecado que gobernaba el mundo, un nuevo sol, nuestro Señor Jesucristo, tuvo a bien, llegado el tiempo, entrada la noche, extender los primeros rayos del amanecer. Antes de que aparezca esta luz, es decir, antes de que se manifieste "el sol de justicia" (Mateo 3:20), Dios ya había anunciado por los profetas, como una aurora: «envié a mis profetas antes que a la luz "(Jr 7,25 Vulgata). Más tarde, el mismo Cristo ha extendido sus rayos, es decir, sus apóstoles, para hacer resplandecer su luz y llenar el mundo de su verdad, para que nadie se pierde en la oscuridad...
        Nosotros, los hombres, para realizar las tareas indispensables, antes de que el sol de este mundo se levante, nos anticipamos a la luz con una lámpara. Ahora el sol de Cristo, también tiene su lámpara, que precedió a su venida, como dice el profeta: "Enciendo una lámpara para mi Ungido" (Salmo 131,17). El Señor indica cuál es esta lámpara, diciendo de Juan el Bautista: "Este es la lámpara que arde y brilla". Y el mismo Juan, dijo, como si fuera la tenue luz de una linterna que va delante suyo: «Pero viene, el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego"(Lc 3:16). Al mismo tiempo, entendiendo que su luz tenía que ser eclipsada por los rayos del sol, predijo: "Él debe crecer y yo tengo que menguar" (Jn 3:30). De hecho, como la luz de una linterna se apaga con la llegada del sol, de igual modo, el bautismo de arrepentimiento proclamado por Juan, ha perdido su valor con la llegada de la gracia de Cristo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

John Henry Newman

Bienaventurado John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra 
Sermón «Ver», PPS vol. 4, n°22 


«Para entrar en el Reino de los cielos..., hay que hacer la voluntad de mi Padre»

        Año tras año, el tiempo pasa en silencio; la venida de Cristo está cada vez más cercana. ¡Si solamente, como él se acerca a la tierra, pudiéramos nosotros acercarnos al cielo! ¡Oh, hermanos míos, pedidle que os de el coraje para buscarlo con sinceridad! Pedidle que permanezcáis ardientes... Pedidle para que el os conceda eso que la Escritura llama»un corazón bueno y honrado» o «un corazón perfecto» (Lc 8,15; Ps 100,2), y, sin esperar, comenzar de inmediato a obedecerle con el mejor corazón que tiene. Cualquier obediencia es mejor que nada.
        Tenéis que buscar su rostro (Sal 27,8), la obediencia es la única manera de buscarlo. Todos vuestros deberes de estado son obediencia... Hacer lo que él pide, es obedecerle, y obedecerlo, es acercarse a él. Todo acto de obediencia nos acerca a él que no está lejos, aunque lo parezca, sino muy cerquita de este marco material.
        La tierra y el cielo no son más que un velo entre él y nosotros. Llegará el día en que se desgarrará el velo, y se nos mostrará. Y entonces, según como lo hayamos esperado, se nos recompensará. Si lo hemos olvidado, no nos conocerá. Sin embargo, "Dichosos los siervos a quienes el Señor, cuando venga, los encuentre velando» (Lc 12,37)... ¡esta es la parte de cada uno de nosotros! Es difícil lograrlo, pero más lamentable no conseguirlo. La vida es corta, la muerte es segura, y el mundo venidero es eterno.

martes, 29 de noviembre de 2011

VIDEOS

  No soy muy dado a los vídeos ni siquiera a internet, pero tengo que reconocer que esto engancha. Y además si es una cosa buena ,que lo es, y te cansa tanta tele, te desvelas o desvelan, a media noche,  puede sentarte bien ,si puedes, ver un vídeo sobre internet, lo bueno que es si se sabe usar bien. Porque del trabajo, gracias a D par que hablar si solo pensarlo ya te estás quemando.
   Por eso pienso que hay que aprovechar todas las cosas buenas que D nos da,aunque algunas no nos gusten o nos cueste aceptarlas , cosa que con el tiempo las entenderemos. No me quiero despedir sin mi último pensamiento a todas las personas que sufren , sobre todo las que están más a mi alrededor que sin decir nada se las nota y me duele ese sufrimiento o falta de paz que tienen,  siempre hay UN ALGO  que las descubre.
   Esta esperanza del Adviento nos tiene que hacer más fuertes para esperar en la alegría de este tiempo que acaba con el nacimiento de otro que nos traerá la salvación.

sábado, 26 de noviembre de 2011

introducción

 
  Me ha costado decidirme por abrir un blog pero al fin me he decidido, espero ser perseverante y seguir así día a día D.M.