jueves, 15 de marzo de 2012

EL DEDO DE DIOS

San Amadeo de Lausanne (1108-1159) monje cisterciense, obispo 
4ªHomilía mariana; SC 72  (trad. SC, p. 115 rev.) 

El dedo de Dios
        «Que tu mano salvadora me ayude porque he elegido tus decretos.» (cf Sal 118,173) El Hijo único del Padre es llamado mano de Dios porque por él todo fue hecho. Esta mano actuó en la encarnación, no sólo dejando a su madre sin herida alguna, sino, según el testimonio de los profetas, asumiendo nuestras enfermedades y cargando con nuestros sufrimientos. (cf Is. 53,4)
        Ciertamente, esta mano, llena de remedios diversos, ha curado toda enfermedad. Ha alejado todas las causas de la muerte; ha resucitado a los muertos; ha derrocado las puertas del infierno; ha encadenado al fuerte y lo ha desarmado; ha abierto los cielos; ha derramado el Espíritu de amor en les corazones de los suyos. Esta mano libera a los presos y devuelve la luz a los ciegos; levanta a los caídos; ama a los justos y guarda a los forasteros; acoge al huérfano y a la viuda. Saca de la tentación a los que están a punto de caer; reconforta a los que sufren; devuelve la alegría a los afligidos; abriga bajo su sombra a los pobres; escribe para los que quieren meditar su ley; toca y bendice los corazones que oran; los robustece en el amor por su contacto; los hace progresar y perseverar en su empeño. En fin, los conduce a la patria; los lleva al Padre.
        Porque se hizo carne para atraer al hombre a través de su Humanidad, para reconducir en el amor a la oveja descarriada al Padre todopoderoso e invisible. Porque la oveja perdida, por haberse alejado de Dios, había caído «en la carne», era necesario que esta mano, hecha hombre, la levante por su humanidad, para conducirla al Padre, en el Espíritu del amor(Lc 15,4s).

sábado, 10 de marzo de 2012

PRODUCIR FRUTOS

San Máximo de Turín (hacia 420) obispo 
Sermón para la fiesta de San Cipriano 

Producir frutos
        La viña del Señor, dice el profeta, es la casa de Israel. (Is 5,7) Ahora bien, esta casa somos nosotros...y pues somos Israel, somos también la viña del Señor. Vigilemos, pues, que no nazca de nuestros sarmientos, en lugar de la uva dulce, el fruto de la cólera. (Ap 14,19), para que no diga: «Esperaba uvas y dio agraces» (cf Is 5,7) ¡Qué tierra tan ingrata! La que tenía que dar a su amo frutos de dulzura, lo atravesó con espinas agudas. Así, sus enemigos, los que tenían que haber acogido a su Salvador con toda la devoción de su fe, lo coronaron con espinas en la pasión. Para ellos, esta corona significaba ultraje e injuria, pero, a los ojos del Señor, era la corona de las virtudes...
        Prestad atención, hermanos, que no se diga a vuestro propósito: «Esperaba buenos frutos y dieron agraces». Estemos atentos a que nuestras malas acciones no hieran la cabeza del Salvador como espinas crueles. Hay espinas del corazón que han herida hasta la misma palabra de Dios, como lo dice el Señor en el evangelio cuando narra que el grano del sembrador cayó entre espinos, éstos crecieron y ahogaron la semilla. (cf Mt 13,7)... Vigilad, pues, que vuestra viña no produzca espinos en lugar de racimos, que vuestra vendimia no dé vinagre en lugar de vino. Cualquiera que haga la vendimia sin distribuir a los pobres sus bienes, recoge vinagre en lugar de vino. Y aquel que mete su cosecha en los graneros sin dar alimento a los indigentes, no recoge el fruto de la limosna sino el rastrojo de la avaricia.

martes, 6 de marzo de 2012

GRACIAS

Cada vez me doy más cuenta de lo importante que es la libertad. Lucho cada día para ser un poquito más libre cosa que en esta sociedad establecida cada vez es más dificil de asimilar. No pierdo la esperanza y aunque cada vez nos lo ponen más difícil me esfuerzo para no perder esa vida interior y esa comunicación continua que tengo con Dios ayudándome a cargar con mi yugo que es suave y ligero para un paladar especial ,escogido por Dios ,donde muchos no lo entienden porque ni ven ni oyen.
  No creo que haya alguién que lea estas palabras, por eso tengo tanta seguridad en escribirlas. Envidio a los niños pequeños ,me fijo mucho en mis hijos, al verlos reaccionar ante las circustancias de la vida y pienso que tiempos aquellos y lo que nos tocará por descubrir. Que el Señor Jesús y su madre la virgen Maria nos acompañe.